El Castillo Peleș, una joya arquitectónica, inaugurado el 7 de octubre de 1883

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Foto: pixabay.com

Traducción: Carla Popescu

El Castillo Peleș fue construido entre 1873 y 1914 como residencia de verano para los monarcas rumanos. Ubicado en Sinaia, en el valle de Prahova, el castillo hoy en día alberga el Museo Nacional de Peleș y es propiedad de la Familia Real de Rumanía. La importancia del edificio es incalculable, especialmente debido a su carácter único y a su valor histórico y artístico.

La Construcción del Castillo Peleș 

Deseo del primer rey de Rumanía, Carlos I, el Castillo Peleș fue construido según los planos de los arquitectos Johannes Schultz, Carol Benesch y Karel Liman y decorado por JD Heymann, August Bembé y Bernhard Ludwig. Los tres primeros proyectos del Castillo Peleș fueron reproducciones de otros palacios de Europa, pero todos fueron rechazados por el rey por falta de originalidad y costos altos de construcción.

El inicio del trabajo está marcado por condiciones desfavorables, los elementos de la naturaleza poniendo en dificultades a los trabajadores que se esforzaron para prevenir los deslizamientos de tierra del área y mantener el agua subterránea bajo control. Estas disposiciones antes de la verdadera construcción duraron dos años y requirieron 300 trabajadores que trabajaron para garantizar que el sitio fuera adecuado para la construcción.

La ceremonia de la primera piedra tiene lugar el 10/22 de agosto de 1875 y, por lo que parece, debajo de ella están enterradas unas pocas docenas de monedas de oro de 20 lei, con el rostro de Carlos I.

Nosotros, Carlos de Hohenzollern, Señor de los rumanos, e Isabel de Wied, Señora de los rumanos, ordenamos la construcción del Castillo Peleş para que fuera nuestra residencia de verano, una residencia saludable y bendecida. Para ello encargamos al arquitecto Wilhelm Doderer, profesor de arquitectura en la Escuela Politécnica de Viena, que trabaje en los planos del castillo y de las dependencias, liderando la construcción.

Siguiendo la elegancia italiana y la estética alemana, el Castillo Peleș, que combina armoniosamente diferentes estilos clásicos europeos, es crédito del trabajo de artesanos traídos de toda Europa: albañiles italianos, obreros rumanos, carpinteros alemanes y húngaros, albañiles checos. Todos contribuyeron a la gran construcción.

La inauguración del 7 de octubre de 1883 y la importancia del edificio

Este evento tuvo lugar en presencia de altos dignatarios y, por supuesto, del Rey y de la Reina y no fue una mera inauguración. La construcción fue una oportunidad para expresar la intensa conexión entre el gobernante del país con las tierras y sus habitantes, todos entrelazados armoniosamente y prósperamente. Aquí están las palabras pronunciadas por el rey con esta ocasión:

Hemos construido este castillo como una señal duradera de que la dinastía libremente elegida por la nación está profundamente arraigada en este hermoso país y que recompensamos el amor de nuestro pueblo con nuestra confianza ilimitada para el futuro de nuestra querida patria.

Para elegir la ubicación del Castillo Peleş, no contó solo la belleza específica de las tierras bucólicas, sino también la proximidad de la frontera con Austria-Hungría de aquella época. Los cambios posteriores en el territorio harán que Peleș se ubique justo en el corazón del país.

 

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Convertido en residencia de verano de la familia real, el Castillo Peleş adquiere una importancia aún mayor. Generalmente vivía aquí de mayo a noviembre. También aquí nacerá Carlos II, el primer rey de la dinastía nacido en Rumanía y el primer bautizado en la religión ortodoxa.

Incluso después de la inauguración, se realizaron cambios, el castillo encontrándose en una expansión continua.

Castillo Peleș: anfitrión de muchas reuniones definitorias y personalidades importantes

En el Castillo Peleş se tomaron decisiones importantes. Se llevaron a cabo reuniones políticas, pero la mayor importancia  la tuvieron los Consejos de la Corona de 1914, cuando se decidió la neutralidad de Rumanía en la Primera Guerra Mundial. Escritores, músicos como George Enescu, gente de cultura, todos admiraron el esplendor del Castillo Peleș y de los lugares que lo rodeaban. Uno de los invitados más importantes fue el emperador de Austria-Hungría, Francisco José.

Su visita tuvo lugar en 1896 y en aquella ocasión tomó numerosas fotografías para plasmar la belleza del entorno. En 1906, el rey Francisco José tenía que regresar al castillo, pero esto nunca volvió a suceder. Para aquella ocasión se preparó un apartamento imperial. En 1921 se celebra en el Castillo Peleş la boda de la princesa Ileana (una de las hermanas de Carlos II), ocasión para reunir a las grandes personalidades de la época, incluso a Nicolae Iorga.

Las habitaciones del castillo 

El castillo tiene 160 habitaciones, numerosas escaleras y accesos interiores. En las cercanías del castillo, se erigieron dos edificios más pequeños, el Pelişor y el Foişor.

Siendo el primer castillo completamente electrificado de Europa, las instalaciones de Peleş se consideraron modernas para la época. El castillo tiene calefacción central desde 1883, y el panel de vidrio del salón de honor se podía activar con un motor eléctrico. En el castillo hay incluso un pequeño teatro con 60 asientos y un palco real.

Hoy en día, las más importantes habitaciones que pueden ser visitados en el Castillo Peleș son:
  • el Gran Salón
  • la Biblioteca real
  • la Sala de las Armas
  • la Sala de Música
  • el Salón florentino 
  • el Salón moro 
  • el Salón de Teatro
  • el Salón de Conciertos
  • el Apartamento Imperial
  • la Sala del Consejo
  • el Gabinete de Trabajo
  • el Salón
  • El Salón turco 
  • el Dormitorio real 

Alrededor del Castillo Peleş hay siete terrazas cuidadosamente decoradas con estatuas, fuentes y vasijas ornamentales. El parque y los jardines pudieron ser admirados por el público desde la época de Carlos I, siguiendo el modelo de su padre que dio acceso al castillo de Sigmaringen.

Castillo Peleș durante el comunismo y hoy en día 

En 1948, el Castillo Peleş fue confiscado por el régimen comunista, y en 1953 se convirtió en museo. En los últimos años del régimen comunista (1975-1989) se ordenó cerrar al público los alrededores del castillo. Las únicas personas que tenían acceso a esa zona eran el personal militar, el personal de seguridad y los encargados de la conservación del lugar.

La idea de que el Dominio Real de Peleș era parte del Dominio de la Corona y, por lo tanto, la propiedad de Rumanía fue propagada por el régimen durante el período comunista, sin ser cierta. Los Castillos Peleş, Pelişor y Foişor se construyeron con el dinero del rey Carlos I, obtenido mediante la venta de una finca en Alemania. El rey no quiso utilizar dinero de la lista civil.

Desde 1990, el Castillo Peleş ha vuelto a abrirse para visitas. Después del Castillo de Bran, es considerado el segundo museo más visitado del país. 

Las historias de Peleș

La reina Isabel, también conocida como la reina poeta, se inspiró del encanto del Castillo Peleș para tejer motivos rumanos y alemanes en un volumen excepcional de cuentos de hadas, destinado a llevar tanto los niños como los adultos en un hermoso viaje por el castillo, donde el ser humano está completamente conectado con la naturaleza y la magia de Peleș. El volumen fue publicado bajo el seudónimo literario que adoptó la reina: Carmen Sylva. Actualmente, el volumen también contiene una colección única de fotografías titulada The Royal Pair Carol I and Elizabeth at Peleş Castle

 

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Básicamente las historias de Peleş representan, desde un punto de vista literario, tanto una simbiosis exitosa entre motivos alemanes y rumanos de los cuentos populares, como un éxito en términos de mediación cultural y promoción turística. Del nombre del arroyo de montaña, hasta ahora desconocido, la Reina logra vincular historias y leyendas, dándole un valor simbólico similar al del Rin de su país natal. Además, la intención de la Reina es elevar el nombre de Peleş al nivel de símbolo de la nueva dinastía de Rumanía y darlo a conocer a través de la literatura. Silvia Irina Zimmermann

De este modo, un símbolo con profundas raíces en la historia del pueblo rumano, el Castillo Peleș sigue siendo un verdadero emblema de los rumanos, un lugar turístico de importancia nacional, un lugar del alma y una verdadera obra maestra arquitectónica para los amantes del arte.

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Fuentes:

 

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